Gabriel Boccazzi canta, toca y vende beat en la tierra de Los Beatles, con una bandera argentina en la batería de la banda que lidera y, además, editando todo su material en vinilo, en plena euforia digital. ¿Alguien buscaba presenciar un milagro? Sólo hay que darse una vuelta por el este de Londres, y preguntar en locales como The Cow Shed o La Sacala donde toca The Draytones, la agrupación británica que, por más que tome su nombre de una calle londinense, gira alrededor de un sueño nacido, criado y estacionado en Buenos Aires.
"No hay mucho de místico en la formación de la banda. Simplemente, el día que quise formarla puse un aviso en el Loot (el equivalente londinense de la Segundamano) y a partir de ese momento nos empezamos a arreglar", dice Gab, flaco y de Devoto, tal vez con la intención de bajarle un cambio a lo que ya tiene tintes de epopeya. "Los otros tres miembros de The Draytones son británicos, y entendieron muy bien la idea desde el principio: tocar bien, sacar un buen sonido, con la mayor fidelidad posible al beat original", asegura. Y sus palabras son respaldadas no sólo por las válvulas que relucen en el teclado y alguno de los equipos de la sala de ensayo, sino también en el respeto por cada una de las indicaciones que les da a Luke Richardson (batería y voz), Chris Le Good (bajo, armónica y coros) y Alex Gazetas (órgano, piano "y todas las teclas que se puedan tocar").
Esta "solidez" sonora, como le gusta llamarla a Gab, fue una de las causas que los condujo al lanzamiento de un muy celebrado EP de seis tracks, Forever on que llegó a las disquerías británicas en marzo del año pasado, después de que el single "Keep Loving Me" engañara los estómagos de sus fans por unos meses. "Este año nos dimos el gusto y hace poco más de una mes editamos nuestro primer LP, Up in My Head, que por suerte está andando muy bien", dice. Además, el grupo fue telonero del gran Paul Weller (ex líder de The Jam y The Style Council) en el mítico Apollo Hammersmith, y la revista Mojo los señaló como una de las revelaciones de 2007, incluyendo el citado "Keep Loving Me" en el CD que acompaña su tradicional anuario.
El otro imán para la atención del público está en la convivencia de las enseñas patrias de Gran Bretaña y la Argentina, ambas bien juntas y distinguidas, como el agua y el aceite, tanto el parche del bombo de la batería como en el sobre del EP. "El logo se fue dando por natural mención de los medios, que insistían en etiquetar a la banda como anglo argentina, y un poco por Luke que desde un comienzo venia insistiendo con buscar elementos que ambos países tengan en común. Recuerdo uno de los primeros nombres que se le ocurrió a él para la banda era "The Hand Of God" ("La mano de Dios", en clara alusión al gol de Diego Maradona en el Mundial de México 86), y yo igual preferí mantener a la banda al margen de la hecatombe futbolística, pero mirándolo de nuevo hoy por hoy, es un nombre muy acertado para una banda como nosotros", comenta Gab, que reconoce que ese nombre hubiese despertado "amores y odios", más allá de lo marketinero que podría haber resultado.
De todos modos, la banda que edita sus temas en vinilo "porque es más concreto y brinda un poco más que el MP3 o el CD" hoy piensa más en otro nombre: el de su single "Summer’s Arrived", que desde hace pocos días ya está circulando en las Islas, aunque sólo por ahora, ya que Sony Argentina acaba de poner en las bateas de Buenos Aires Up in My Head. Una buena razón para degustar este plato mod, en el que se combina de manera perfecta la flema británica con la pasión criolla.

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